EL DILUVIO
Para Tales de Mileto (siglo VII AC) el agua era el elemento básico desde el cual se originaban todas las cosas. O sea, el ARCHE (origen, principio y elemento constitutivo primordial del Cosmos) era el "agua". Pero mínimo 2500 años antes de Tales, los Sumerios ya habían sostenido que todo provenía del agua y que a ella se volvía en períodos de ciclos cósmicos (de destrucción y renacimiento) mediante grandes DILUVIOS.
Es
interesante notar que en todas las cosmogonías y mitologías de las antiguas
civilizaciones del Próximo y Medio Oriente - incluida la judía - el relato del
diluvio y sus variantes es un elemento común a todas. Y es también interesante
notar que, en mayor o menor medida, este tipo de acontecimiento "mitológico"
aparece en muchas otras y variadas culturas antiguas como la China, las de la
India, la Griega, la Celta; y hasta en las leyendas de culturas tan disímiles
como los antiguos habitantes de la Isla de Pascua o en las fábulas religiosas
de la tribu Moussaye del Chad.
La
referencia más antigua que se conoce del "diluvio" está en el libro
La Epopeya de Gilgamesh, que es una narración épica mesopotámica (de origen
acadio - sumerio) escrita hace aproximadamente 5000 años; y de la cual es muy
probable que la historia judeo-cristiana del diluvio se origine. Esto por las obvias
similitudes entre ambas narrativas, tanto de forma como de fondo, incluyendo aquellas entre sus principales
protagonistas Noe y Uptanapishtim, el héroe que, instruido por la diosa Enkil o
Ea, construyó un barco ante la inminencia del cataclismo destructor provocado
por la ira del dios Enlil, para que así se salvaran él, su familia, animales y
semillas.
En
América,
todas las culturas originarias muestran referencias a este tipo de
cataclismos. Hay relatos
en las culturas amerindias con distinto grado de similitud con la
versión
biblica o sumeria, como la de los Mapuche, los Mexicas, los Incas, los
Uros
(Bolivia), los Kaweskar de Tierra del Fuego, los Taino y los Guaraníes.
En la
cultura Maya Qiché hay una clara referencia, en su libro Popol-Vuh, de
como un
cataclismo de esta naturaleza acabó con los hombres de madera para que,
posteriormente, los dioses sabios crearan los "hombres de maíz":
"Una
gran inundación fue hecha. Llegó por encima de las cabezas de aquellos
maniquíes hechos de madera..."
Además de
lo anterior, en los relatos de todas las culturas mencionadas - y en otras que
no he incluido para no hacer muy larga la historia - a pesar de la
destrucción total, sobreviven (Epopeya de Gilgamesh y La Biblia) o son creados
(Popol-Vuh) los elegidos o los de nueva levadura y de los cuales la humanidad volverá
a renacer.
¿Cómo es
posible que culturas tan disímiles alrededor del mundo, y probablemente con
poco o nulo contacto entre ellas, tuviesen un punto tan claramente en común en
sus cosmogonías o mitologías? Y, lo más interesante: ¿Cómo es posible que en
todas el mensaje básico del relato es siempre el mismo, o sea, la
destrucción de una humanidad no "apta" por medio de un DILUVIO o
GRAN INUNDACION, y el renacer de la misma como descendiente de aquellos elegidos por
Dios o los dioses para darle continuidad?
En
lo
mitológico hay una enorme cantidad de relatos que nos hacen pensar en lo
mucho
que aun no sabemos de nuestra más remotos ancestros pero, sobre todo,
nos obligan a entender y aceptar que, a pesar de nuestras diferencias y
repudios, ya las antiguas
sabidurías estaban conscientes de que la humanidad, indistintamente del
"cómo" y el "cuándo", tiene un origen, una continuidad y un destino
comunes.
¿Estamos
nosotros, la humanidad de nuestros tiempos, la humanidad tecnológica, de
la
exploración espacial, de la civilización global y de las maravillas del
internet, conscientes de esta imperiosa realidad? ¿Estamos, acaso,
conscientes
de que a nuestro planeta y a nuestra propia especie cada día los dañamos
con
nuestra insufrible indolencia, con nuestro irrespetuoso egoísmo y con
nuestra condenable soberbia? ¿Entendemos, por ventura, que por
primera vez en la historia de nuestra especie estamos en posición de
evitar "un diluvio"
si solo fuésemos capaces de superar nuestros miedos, nuestros odios y
recelos y, por fin,
aceptar que son muchísimas más las coincidencias que nos unen que las
diferencias que nos separan?
Tal vez desde tiempos ya muy remotos, y
siendo el agua la simbología de la vida, la sabiduría antigua nos estaba advirtiendo
de que el diluvio solo es una de las formas que tiene nuestro planeta para regenerar
todo aquello que le es dañino... incluyéndonos.
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