CARTA DE MI TIO EDWIN

La Reforma, 30 de Enero de 1977.
 

Amado  sobrino:
 

He analizado con interés el libro de C.G. Jung sobre el psicoanálisis en abierta antítesis del causalista S. Freud.  Debes de saber que he sido un amante de la psicología y que, por eso, me gozo en las conclusiones de quienes transitan por las ciencias del espíritu. Hay un concepto genuino de Jung: “La Protovivencia”. Y tal situación es lo que ahora deseo comentar contigo pues el científico suizo se aparta fundamentalmente - como lo sabes – de considerar LA LIBIDO  como base de toda la vida sentimental del hombre; siempre es posible que la conciencia que transforme en árbitro de nuestras decisiones y nazca el indigenismo. Aquí Jung se aparta de Freud y lo mismo hizo Adler y su escuela europea.

Quiero entonces, abordar contigo, la temática de la protovivencia, tal como aquel pensador la concibe y tal como yo la interpreto desde el punto de vista de las razones prudentes.

Jung, sin embargo, no resuelve su propia problemática puesto que el mundo de la mente, como lo sostuvo el Dr. Hess premio Nobel de Medicina de 1950, sigue siendo un misterio; y porque las ciencias del hombre han descubierto que no hay dos predicados iguales, y a tal punto de pasión ha llegado esta situación de sentido que la síntesis hegeliana, con su afirmación y negación y la negación de la negación, sigue forme como lógica en la dialéctica (Heráclito enseñaba que la dialéctica es el arte de preguntar y responder).°

C.G. Jung cree que el hombre tiene un compromiso de supervivencia con la sociedad, en cuanto a los bienes morales que ha recibido y que debe guardar para la posteridad.

¡Es un juicio apasionante, mi querido sobrino!

Claro está que otros no piensan igual por el mismo axioma comentado de que no hay dos predicados iguales, pero el criterio de Jung se ajusta, a mi entender, a otro axioma sociológico: que el hombre es existente y co-existente.

Existente por cuanto es un producto del grupo que antes de aquel nacer, había forjado el lenguaje, la división del trabajo, la cultura y el Estado como estructura organizada de efectividad política. Es el constante hacer, el perenne crear, lo que hace posible la sociedad.

Co-existente por cuanto debe intervenir en la conservación de los valores de estructura y propiciar para éstos una dirección llena de sentido. Aquí intervienen la política, la filosofía, la sociología y sobre todo la creencia comprobada históricamente de que Dios gobierna todas las cosas, ya sean físicas o metafísicas.

No pretendo abarcar la temática de Jung. Quiero abarcar - como ya te lo dije – solamente una faceta de su fecundo pensamiento.

-        Si aceptamos la protovivencia del escritor suizo, podemos concluir con nuestra propia posición, a saber, la necesidad que tenemos de abolir el conflicto de la propia problemática individual y que acecha por todas partes. No debemos olvidar que esa realidad de la conciencia también incide en nuestras relaciones sociales y en sus consecuencias. Para mi entonces – querido sobrino – la protovivencia no es factible sin el conocimiento de la vida afectiva y su correspondiente salida.
-           
M   Mi propia temática es que el conflicto agobia nuestras vidas y que la protovivencia tórnase imposible sin una lucha consciente de nuestros designios. Aristóteles dijo: “Todos los animales son discretos. Solo el hombre es metafísico”.

¡La vida conflictiva es inevitable!

Pero la vida conflictiva tiene facetas originales y tiene para mi una salida original. He aquí su temática:

a-     Conflicto de interés psicológico (cada ser humano tiene interés por algo y hacia algo; así el niño que no tiene interés por estudiar al menos tendrá interés por la vida haragana). Conflicto de razones (las razones son medios de explicar nuestra conducta. Pero las razones deben de ser dadas en justicia: ni perversas ni torcidas. De aquí que las razones prudentes son razones de verdad. Las razones prudentes no ayudan a conocer la Sabiduría y la Doctrina).

Debemos, entonces, existir y coexistir. Si existimos practicando la justicia sin detener la  verdad, entonces coexistiremos.

¡De no hacerlo así, la paradoja es la muerte!


Te abraza estrechamente, tu tío:

Edwin Chacón Madrigal.


 

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